agosto 29, 2026

LA NARCO CULTRA COMIENZA EN CASA

Cuando se habla de Crímen organizado, del narco, la maña, los malos, y toda la sarta de eufemismos que se utilizan para referirse a esos criminales por todos conocidos, es común pensar que su presencia y poder se debe a la conocida incapacidad del gobierno, (De este, de los anteriores y de los que vendrán) para controlar o erradicar a estas céluas delictivas, que hoy caen en la categoría de terrorismo. Sin embargo, el Gobierno perdió ese control hace ya muchas décadas, ya que se enfrenta a un negocio multimillonario, que tiene un presupuesto superior inclusvo al de algunos países.

No vamos a solapar a los corruptos y asquerosos narcopolíticos de cuello blanco, ni a los militares sin honor que venden su patria al crimen, ni a todas las fuerzas policiales que tinene en sus filas a los mas adictos y sumisos elementos al mando de los malos. Simplemente, buscaremos debatir de una arista que no nos gusta ver, porque es cual espejo, incómoda de ver porque nos reflejamos en ella.

La narco cultura comienza en casa; no solo se trata de las familias en extrema pobreza que no tienen otra opción que recurrir a ese estilo de vida criminal, sino de las familias del pueblo bueno de México, ese pueblo que es amable y fraterno, que recibe a los Coreanos con abrazo y beso, pero a los propios Meixcanos los lincha, les roba, los despoja, los secuestra, etc…

Un sinfín de bandas de narcocorridos, suenan en las bocinas cartoneadas de los jóvenes, quienes son presas fáciles de la mercadotecnia monstruosa que mueve esa millonaria industria. Porque hay que decirlo, si la música realmente fuera mala, no sería consumida. No son las voces mas celestiales, pero sus fórmulas musicales son hipnóticas, y su mensaje de un éxito inmediato a los jóvenes, que están desesperados por “ser alguien en la vida” es una bomba que derrumba todo el sistema moral, que pudiera haberse formado en la primera infancia.

En efecto, permitir la apología del narco en casa, permite que este sistema se sostenga… Los narcopolíticos esperan eso, esperan que veamos como héroes a los mas ruines villanos, que no pensemos en los desaparecidos y las muertes, sino en la camioneta del año y de la morrita bien buena que se sube.

En lugar de aborrecer a estos seres, son los ídolos de las generaciones jóvenes.

Por supuesto que no es la única causa, las narco series y la narcomúsica no harán criminales a todo el que las consume, pero sí sostiene su narrativa de poder, y a su vez les sirve de medio de financiamiento y lavado de dinero. Sin olvidar el problema del sistema, que sigue generando pobres, para generarle soldados al narco, la pobreza y la desigualdad, la violencia sistemática y la presencia y presión del crimen organizado tienen un peso muy importante.

Pero la historia nos enseña, que si todo un pueblo, o por lo menos la gran mayoría de este, detesta a los villanos, pierden su fuerza y son erradicados.

No consumir ni permitir que los menores consuman esas faraónicas piezas de narcocultura, sería un duro golpe al negociazo, cuando menos, ver los miles de desaparecidos que ya suman más de 132 mil y negocios que cierran por los cobros de piso, cada que hay una reproducción en spotify, de esas canciones de “éxito”.

Romario Daniel Velasco Angel.